6.8.10

Late, nola en el 2010

9:15 de la mañana, en el 93 rumbo a la Facultad de Ingeniería, radio Continental en el Ipod, Victor Hugo Morales se fue a una tanda publicitaria y ahí sonó el disparador de estas líneas:

Palabras más, palabras menos, voilá: “En el día del niño, cargá 40$ y obtené 80$ para hablar con tu hijo libremente y además, llevate gratis un paquete de figuritas para el álbum virtual de Toy Story 3”.

Oooooooooooooooooquei…

A ver, a ver, a ver… empecemos por el principio de la última frase: “llevate gratis un paquete de figuritas”. Bien. Día del niño, figuritas, un paquete de regalo, todo tiene sentido. Ahora, dos palabras más y todo se fue a la parte mas alta de los mástiles de las carabelas españolas: “… álbum virtual”… ¿? What ¿? VIRTUAL, VIR-TUAL… un álbum de figuritas virtual…

Y caemos una vez mas en la virtualidad, en lo no material, sin contacto físico de las cosas.

A partir de esto me imaginé que emoción puede tener un nene/nena cuyo álbum de figus lo ve a través de una pantalla (quizás hasta chiquitita, podría ser la pantalla del celu del papá, sino es que ya tiene uno engrosando su patrimonio pecuniario, desinflando su patrimonio interno), cambia figuritas por mensaje de texto, ve las figuritas del amigo (que se hace amigo por mensaje de texto) por mensaje de texto, muestra sus figuritas a un amigo por mensaje de texto, regala un paquete de figuritas por mensaje de texto, recibe un paquete de figuritas por mensaje de texto, compra figuritas por mensaje de texto, y así cualquier cosa que tenga que ver con el álbum.

Entonces, todo el procedimiento de ir al quiosco, previo a haber conseguido la plata (detalle no menor… después de varios paquetes la cosa se empezaba a complicar), abrir el paquete de figuritas (la mejor parte! Buena sensación!), chequear cual late y cual nola, volver chocho a casa o salir para el colegio (en mi caso la hora de compras de figuritas era el mediodía la mayoría de los casos), PEGAR! PEEE-GARRR las figuritas en el álbum!
A ver… tengan en mente la sensación de pegar la figurita, sacarle el papel de atrás, intentar no manosear demasiado el autoadhesivo del anverso para que no quede toda marcada, hacer coincidir el borde inferior (o alguno de los bordes para referencia) para que no quede chanfleada y después con paciencia terminar de pegarla hasta el final, acariciar la superficie una vez pegada, contemplarla durante unos segundos y pasar a la próxima. Y así hasta que una vez pegadas todas las que habían tocado en esa nueva compra, recorrer el álbum de atrás para adelante alguna vez, notar el grado de avance en el llenado y ahora sí, seguir con la vida.

El cambio de figuritas en el recreo, en las clases de inglés, tenis, fútbol, en las cenas con hijos de amigos de padres, en las clases de pintura, en las clases en el colegio (sin que se entere la maestra… mas de una vez les habrán decomisado el toquito de figuritas por engancharlos cambiando en el medio de una explicación… delito garrafal!).

La búsqueda de las últimas figuritas! El álbum lleno! (Confesión off the record: Completé el de Frutillitas, con figuritas recortadas de uno igual, un par de ediciones anteriores, de la hija de unos amigos de mi mamá… estuve mal, lo sé… pero me las regalaron y me hicieron la persona mas feliz por un buen rato!)

Bueno, todas estos sentimientos/sensaciones/emociones (cual es la diferencia entre emoción y sentimiento?... ) van a ser a través de mensajes de texto de entre 0,10 y 1,50 peso de costo.
Claro, para hacerte de un amigo con el cual cambiar figuritas hay que pagar una décima de pesito (un pesito por favor señores…), aceptar la invitación otra décima y así vamos… ya regalar es pesito y medio, lo que cuesta el paquete de figus de cuatro.

No tengo mucho mas para agregar, lo que sí, no me cierra ni un poco.

Cuando tenga hijos y, si las cosas se siguen manejando así, me voy a tomar el trabajo de imprimirles las pantallas, las figuritas, recortarlas, regalarles una voligoma y que jueguen a que las cosas tanto tanto no cambiaron. (Aunque ahora que lo pienso, quizás en un par de años (cuando digo un par quiero decir varios pares) esto sea lo mas normal del mundo y la dinosaurio que intenta jugar a que las cosas no cambiaron tanto soy yo…)

Quizás sean unos marcianos… puede ser… pero al menos van a haber experimentado la sensación verdadera de tener un álbum de figuritas.



2 comentarios:

  1. de quién era el album que recortaste?? qué intriga!de las Byrne? de Paulita?
    Las de mi época eran con brillantina y sin adhesivo, había que usar plasticola,(si,ya existía), me encantaba abrir el sobre y ver si me había salido alguna de las "difíciles"!!

    ResponderEliminar
  2. Jajaja! Nunca me enteré que habías coleccionado figuritas. De la hija de Indiana... no me sale el apellido... Creo que ellas fueron las que me "donaron" su algum.

    ResponderEliminar

Quieren dejar sus huellas en el eter