Dos líneas para avisar que desde el 15 de Octubre, fecha de la última huella, que estoy buscando el rato en el que las ideas, el tiempo y las ganas se fundan y poder así retomar la escritura.
Pasadas las dos líneas, retómola.
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Hace ya un tiempo iba en el 141 por Scalabrini Ortiz cuando vi en una esquina de dicha calle un local llamado: "De Peras y Olmos" (con una tipografía mucho mas
intrincada que esta Verdana retacona y prolija que leen, claro).
Automáticamente y por ese proceso de asociación involuntario que suele hacer mi mente dije: ... es como pedirle peras al olmo". Y ahí, ya más decidida a timonear mis ideas, escarbé un poco más profundo en esa frase: pedirle peras al olmo... para que se usa?? Se usa cuando uno quiere reflejar que lo que está intentando es imposible, o casi. Porque claro, el Olmo da... que da el Olmo?? Olmas?? No, flores. El Olmo da flores y no peras. Peras habría que reclamárselas al Peral. Así como no le podríamos pedir a nuestros padres que nos den hermanos delfines. Está claro que un poco más rubio, mas morocho, alto, flaco, bajo, lindo, feo, va a salir un ser humano.
Ok. Buena frase la de “Pedirle peras al Olmo”, ahora, como nombre para un local la veo extraña. Por qué? Porque me da toda la sensación de que una vez más hubo un abuso del marketing, o de la comunicación. O no se bien de que, pero estoy convencida que quién decidió llamarlo “De Peras y Olmos” no tiene ni puta idea porque lo hizo! Simplemente sonaba simpático. Los refranes ya hicieron su trabajo. Ahora con solo citarlos el nombre se imprime en nuestra retina.
Probablemente entre las opciones estaban:
100 pájaros volando
Madrugué y amanecí al mediodía
Fajado aunque barrigón
De chuchillos de palo
De hambre y panes duros
Escupida desde el cielo
De corazones, ojos y sentimientos
Bien, esto fue hace algo así como dos o tres meses. Me había quedado pendiente de desarrollar. Lo tuve en mente un tiempo, se fue desvaneciendo, un poco más, otro poco, hasta que me olvidé.
Pero, como todo lo que en algún momento fue tenido en cuenta queda almacenado en uno de esos rincones, de los tantos rincones que tienen nuestra cabeza, ayer salió a la luz.
Gracias a qué?
Un nuevo local llamado: “Hecho… en casa”.
A ver, leamos con atenció: Hecho punto punto punto en casa.
PA-RA-QUE-EL-PUN-TO-PUN-TO-PUN-TO signo de pregunta, signo de pregunta.
Para qué? Que agrega? Que hay detrás??
Nos engañan gente! Quieren que pensemos que detrás de esos nombre hay concepto, una idea rectora, algo y no hay absolutamente nada!
Podría vender tortas como arreglar zapatos, hacer cuchillos de palo o vender electrodomésticos traídos de China. Y si, la casa de alguien definitivamente será. De mil quinientos millones de personas en este caso.
Si alguno tiene de estos ejemplitos más que muy bienvenidos. Últimamente son infinitos, me gustaría hacer un buen compendio.
Respiro hondo, me sonrio, releo y le doy “Publicar Entrada”.